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miércoles, 31 de octubre de 2012

Fichas disparatadas / Cabo Almería


En cierta ocasión, la primera vez que el Profe trató de buscar y reunir a diferentes metahumanos repartidos por el mundo, se vio obligado -por distintos motivos- a rechazar a varios de ellos. Tal fue el caso, por ejemplo, de Esteban Rogelio, legionario español destinado en Almería. Al parecer, el tipo había decidido alistarse en la Legión después de ver una docena de veces seguidas la saga completa de Rambo (y además en versión extendida y con todos sus extras).

Una vez en el cuartel, Esteban Rogelio descubrió horrorizado que no superaba las pruebas físicas de acceso a causa de su exagerado sobrepeso. Su última oportunidad para alistarse era aceptar el que sería (según palabras de sus superiores) "un puesto de máxima responsabilidad no apto para cualquiera". Creyendo que debían referirse a algún tipo de misión secreta de alto riesgo, y en un arranque de patriotismo sin parangón, el aspirante a recluta aceptó sin pensárselo dos veces.

Así fue como le encomendaron hacerse cargo de la vieja cantina del patio del cuartel, en esencia, un pequeño y mugriento barcito que básicamente despachaba pipas, helados y refrescos a la soldadesca.

Una día que el grueso de la tropa había salido de maniobras a Berja y apenas quedaban cuatro gatos en el cuartel, Esteban Rogelio (que estaba más aburrido que un mono en un bonsai) decidió que era un momento inmejorable para limpiar la nevera de los helados. Tanto trató de inclinarse el hombre para hacerlo, que desgraciadamente (quizá a causa del citado sobrepeso), cayó en su interior cerrándosele la puerta corrediza de manera fortuita. Dado que esta puerta sólo podía abrirse desde afuera, ya no pudo salir.

Un par de días después, y para complicar aún más las cosas, ante el desconocimiento de su paradero fue tomado por desertor y se emitió una orden de búsqueda y captura en su nombre.

Esteban Rogelio fue rescatado a los seis meses gracias a la mascota del cuartel (la célebre cabra de la Legión), que se aproximó a la clausurada cantina atraída por un ruido extraño, lo que alertó a su cuidador. Al final, aquel ruido misterioso no resultó ser otra cosa más que el frenético castañeo de dientes del atribulado cantinero. Se rumorea que salió diciendo: "no siento las piernas, Dios mío, esto es un infierno".

Aunque se le retiró la acusación de desertor y fue ascendido a cabo chusquero por "su supervivencia heróica en acto de servicio", nuestro hombre ya jamás volvería a ser el mismo. El tiempo de semi-hibernación en el hielo (durante el que se dice que habría sobrevivido a base de una dieta de Mikolápices), unido a su fanatismo radical por el cine de Rambo, lo llevaron a perder definitivamente la cordura.

No tardó en ser licenciado (muy a su pesar) de las Fuerzas Armadas, aunque le quedó una pequeña paga por inutilidad, algo que a él le avergüenza enormemente.

Poco tiempo después fue visto un día sí y otro también en un descampado próximo al cuartel, ataviado con unas extravagantes mallas de colores y arrojando a diestro y siniestro lo que parecía ser un gran frisbee de plexiglás que él mismo había pintado a mano (a fin de tapar su publicidad de Cola-Loca). Se dice que en pocas semanas llegó a alcanzar bastante destreza con el dichoso disco volador.

Había nacido... ¡el Cabo Almería!.

Cuando a los pocos meses el Profe supo de su existencia y viajó a España para entrevistarse con él, le bastaron diez segundos para darse cuenta de que al tipo "le llovía en la azotea". Obviamente lo rechazó de inmediato.

Desde entonces, el Cabo Almería odia a muerte al Profe, contra el que ha jurado vengarse por su desplante. Se rumorea que en la actualidad ha dejado España y reside en la ciudad de Gonorrea, capital de Venérea, donde se habría pasado al lado oscuro...

jueves, 25 de octubre de 2012

Fichas disparatadas / El Palomo Cojo

Como ya hemos dicho en alguna ocasión, el excéntrico líder de La Patrulla Vengadora, alias El Profe, es, aparte de un portentoso mentalista, un científico e inventor consumado. Aunque es cierto que a veces sus inventos son demasiado "explosivos" (y sinó que se lo pregunten al Dr. Magnético), otras veces (pocas) el tipo ha demostrado hacer gala de un gran ingenio. Prueba de ello es la labor llevada a cabo con una vieja furgoneta que encontró toda destartalada en un desguace, y que al parecer, antiguamente, había pertenecido a cuatro de los mejores hombres del ejército americano que formaban un comando. Tal y como el mismo Profe dijo una vez: "estaba hecha polvo, pero con cuatro arreglillos la preparé para volar. Y es que soy un manitas".

La furgoneta, rebautizada con el inspirado nombre de El Palomo Cojo en su nueva singladura (¡vete tú a saber por qué!), es ahora el vehículo oficial de La Patrulla Vengadora, y cual pájaro negro surca tenazmente los cielos siempre en pos de la verdad, la justicia y, sobre todo, en pos de esos 100 dólares la hora que tocan por barba, y que al final es lo único que mueve a los bandarras que la tripulan.

También se da la curiosa circunstancia de que desde que Trípode la pilota, el censo municipal de gatos ha disminuido considerablemente. ¡Misterios de la vida!.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Fichas disparatadas / Travis

A veces (bueno, en realidad muy a menudo), la escuela para jovenes superdotados del Profe es un auténtico caos. Sin embargo, si hay alguien capaz de aportar un mínimo de cordura entre sus excéntricos habitantes, ese alguien es, sin duda alguna, Edgard Travis, el mayordomo.

Procedente de una familia con una amplia tradición de profesionales del servicio doméstico, el bueno de Travis entró a trabajar en la mansión gracias a los excelentes informes que presentaba, además de venir recomendado por su primo Albert, el esforzado mayordomo de cierto millonario filántropo de Villa Góthica y su escocido pupilo (alter egos de los famosos héroes enmascarados Rat-Man y Bobín).

Pero tampoco puede decirse que la vida de Travis sea un camino de rosas, ya que cada vez que cree haber terminado sus habituales quehaceres domésticos siempre encuentra los restos de alguna mascota que desincrustar del pavimento (de ahí su gran "cariño" hacia Trípode...)

miércoles, 10 de octubre de 2012

Fichas disparatadas / El Profe



Si hay un individuo que sea realmente misterioso, ese es, sin duda alguna, el extravagante líder de La Patrulla Vengadora, alias el Profe. Nadie conoce su nombre de pila, ni su edad, ni tan siquiera su titulación académica (si es que la tiene, claro). Entonces... ¿hay alguien que pueda asegurar que verdaderamente sea "profe" de algo?. Lo cierto es que no, pero es innegable que el hombre tiene un puntito de mad doctor bastante inquietante, y siempre está experimentando con aparatos y brebajes de todo tipo.

Lo único que se sabe a ciencia cierta de él, es que es el propietario de una fantástica mansión-escuela (para jovenes superdotados) situada en una discreta zona al noroeste de las afueras de Nueva York, lo que unido al hecho de saber que tiene un fiel mayordomo a su servicio, hace suponer que el tipo debe contar con una gran fortuna en su haber. Como y cuando obtuvo tal fortuna sigue siendo un gran misterio. Eso sí: por más dinero que el Profe pueda tener, eso no impide que sea como un tubo de dentífrico casi acabado (vamos, que para que suelte la "pasta" hay que APRETARLO a base de bien).

Aunque a primera vista su decrépito aspecto le hace parecer bastante frágil (calvo cual bola de billar, eternamente postrado en una silla de ruedas y con un gran parche en el ojo), lo cierto es que en realidad posée una mente privilegiada que lo convierte (dicen) en uno de los telépatas más poderosos del mundo. Pero... ¿de donde provienen entonces las minusvalías que presenta?. ¡Otro misterio sin resolver!.

El Profe también es un amante incondicional de las mascotas (principalmente de los gatos), aunque por una serie de "infortunios" totalmente ajenos a su voluntad, no suele contar con mucho tiempo para encariñarse con ellos (y sinó que se lo pregunten al bueno de Trípode).

Desde que fue testigo de la primera mutación de su ayudante, el Dr. Barney, el Profe se obsesionó absolutamente con descubrir y reclutar a otros metahumanos con los que formar un equipo de "superhéroes". Para tal fin construyó una máquina especial que potenciaba sus dotes de telépata. Bautizó a dicha máquina con el sobrenombre de Riñón (ya que, según confesaría en cierta ocasión, varios de los componentes empleados para fabricarla le "costaron un riñón").

La némesis del Profe es el peligroso supervillano europeo conocido como Dr. Magnético, un antiguo discípulo suyo, que en su día incluso le ayudó a crear a Riñón. Desde el fatídico día en que uno de los brebajes del Profe causara la explosión accidental que le desfiguró el rostro, el malvado se la tiene jurada.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Fichas disparatadas / Dr.Barney (JUL-AY)


El  Dr. Vince Barney es un auténtico apasionado de la ciencia y la tecnología, lo que sin duda lo convierte en un científico brillante. Sin embargo, lo que podría haber sido una carrera fulgurante como investigador de laboratorio pronto se vio truncada por el severo trastorno de la alimentación que padecía. Y es que el Dr. Barney tuvo una infancia difícil (motivada por la falta de afecto de una madre absolutamente alcoholizada), lo que desde muy temprana edad le causó una gran ansiedad. Trató de calmar dicha ansiedad haciéndose comedor compulsivo, pero esto no tardó en pasarle factura: descuidó sus labores en la ciencia hasta el punto de ser despedido del laboratorio en el que trabajaba, siendo condenado al ostracismo entre sus antiguos colegas.

Obligado a reconvertirse en vendedor de enciclopedias (científicas) a domicílio para poder sobrevivir, un buen día la casualidad lo lleva a tocar el timbre de cierta mansión del extrarradio de Nueva York. Allí conoce a un viejo profesor lisiado con el que congenia a la perfección, ya que éste también parece ser otro gran apasionado de la ciencia, y además inmerso en varios proyectos inacabados. Cuando quiere darse cuenta, ya se ha convertido en su eficaz ayudante de laboratorio.

Todo va como la seda, hasta el desafortunado día en que al Dr. Barney le da por destapar un frasco en el que el estrambótico profesor guarda una porción de queso. Sin pensárselo dos veces lo engulle casi sin masticar, y entonces sobreviene la tragedia: el Dr. Barney se transforma en un gigantesco monstruo irracional de piel verdosa (y piés pestilentes), que furioso, ataca al profesor. ¿La explicación?: ¡muy sencilla!

Aquel queso estaba caducado y en pleno proceso de putrefacción, y recubierto de una capa de moho verdoso, ya que formaba parte de un curioso proyecto del profesor, que trataba de librarlo de sus micotoxinas.

Desde el día de tan penosa ingestión, cada vez que el Dr. Barney se asusta o se cabrea, su piel se vuelve tan verde como el moho de aquel queso podrido, y sus piés apestan del mismo modo. Aunque posteriormente creará unos calcetines de moléculas inestables para controlar dicha pestilencia, lo cierto es que jamás llegarán a ser cien por cien efectivos (para desgracia de sus sufridos compañeros, y especialmente del pobre Osezno y su olfato hiperdesarrollado).

El Dr. Barney recibirá, en su nueva personalidad, el sobrenombre de Jul-Ay, ya que sus compañeros descubren que pueden revertir fácilmente su transformación tranquilizándolo con alguna cosa de comer, y esto los lleva a pensar que hay que ser muy "julai" para, poseyendo tal fuerza, poder ser neutralizado con cuatro míseras galletas. Con el tiempo comenzarán a llamarlo Jul "a secas".

Sea como fuere, lo cierto es que la mutación de su ayudante lleva al profesor a interesarse por la posible existencia de otros metahumanos, y desde ese día se obsesionará con tratar de encontrarlos.

Otra característica del Dr. Barney es que siempre se está "peleando" con Trípode, ya que a éste último lo enervan de mala manera sus habituales desmanes con la comida. Nuestro amigo también lleva bastante mal que le recuerden la gran afición de su madre a la botella...